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MLB10 min de lectura17 de septiembre de 2026

Crónica y balance: Zack Wheeler domina siete entradas y Philadelphia responde con blanqueada en Washington

Zack Wheeler lanzó siete entradas en blanco y Philadelphia Phillies venció 3-0 a Washington Nationals, dividiendo la serie y recuperando terreno en la Liga Nacional.

GS
Gerardo Sanchez (MatchdayMX)
Crónica y balance: Zack Wheeler domina siete entradas y Philadelphia responde con blanqueada en Washington
Claves del contenido: • Philadelphia Phillies derrotó 3-0 a Washington Nationals, cortando la racha de cuatro victorias de los locales y dividiendo la serie en Nationals Park. • Zack Wheeler brilló en la lomita con siete entradas en blanco, permitiendo solo cuatro hits y ponchando a cinco rivales para mejorar su récord a 13-5. • Con este resultado, los Phillies alcanzan una marca de 84-68, consolidándose en el segundo puesto de comodín de la Liga Nacional mientras se acerca la postemporada.

WASHINGTON — Cuando los Philadelphia Phillies necesitaban detener el mal momento y recuperar sensaciones en plena carrera por octubre, apareció el brazo que tantas veces ha respondido en escenarios importantes.

Zack Wheeler lanzó siete entradas en blanco y los Phillies derrotaron 3-0 a los Washington Nationals este miércoles 16 de septiembre en Nationals Park, dividiendo la corta serie de dos encuentros y cortando una racha de cuatro victorias consecutivas de Washington. ([Reuters][1])

Philadelphia no necesitó una explosión ofensiva. De hecho, terminó con apenas cinco imparables, solamente uno más que Washington. La diferencia estuvo en el pitcheo de Wheeler y en una situación poco habitual: los Nationals concedieron 13 bases por bolas, igualando un récord de la franquicia. ([Reuters][1])

Los Phillies aprovecharon dos de esos pasaportes para construir ventaja desde la primera entrada y después dejaron el partido en manos de Wheeler.

Fue suficiente.

Philadelphia golpea desde la primera entrada

Washington decidió utilizar a Jared Simpson como opener.

El plan duró apenas un tercio de entrada.

Simpson tuvo enormes problemas para encontrar la zona de strike y los Phillies inmediatamente aprovecharon su descontrol. Trea Turner y Bryce Harper recibieron pasaportes y comenzaron a colocar presión sobre el joven lanzador. ([Reuters][1])

Entonces apareció Alec Bohm.

Bohm conectó un sencillo productor que permitió a Turner cruzar el plato y colocar a Philadelphia adelante 1-0. ([MLB.com][2])

Washington necesitaba detener el rally.

No pudo hacerlo inmediatamente.

Bryson Stott recibió una base por bolas con las bases llenas, permitiendo que Harper anotara desde tercera.

Phillies 2, Nationals 0. ([MLB.com][2])

Simpson terminó siendo retirado después de conseguir solamente un out.

Su línea final fue tan corta como complicada: 0.1 entradas, un hit, dos carreras y cuatro bases por bolas. ([Reuters][1])

Washington recurrió a Riley Cornelio, quien finalmente consiguió detener el daño retirando a J.T. Realmuto.

Los Phillies habían conseguido solamente un hit.

Pero tenían dos carreras.

Y con Wheeler en la lomita, esa diferencia comenzaría a sentirse enorme.

Wheeler toma el control

A diferencia de Simpson, Wheeler salió completamente preparado.

El derecho comenzó a atacar la zona y rápidamente dejó claro que Washington tendría que trabajar muchísimo para colocar carreras en el marcador.

Los Nationals habían llegado al encuentro atravesando uno de sus mejores momentos recientes. Un día antes derrotaron 6-3 a Philadelphia gracias a un cuadrangular de tres carreras de Daylen Lile como bateador emergente y habían conseguido su cuarta victoria consecutiva. ([Reuters][3])

Wheeler terminó con esa dinámica.

Washington simplemente no encontró la manera de generar daño sostenido.

El abridor de Philadelphia permitió corredores ocasionales, pero cada vez que los Nationals parecían tener una posibilidad, Wheeler encontraba la manera de escapar.

CJ Abrams genera la mejor amenaza

La oportunidad más importante de Washington durante la apertura de Wheeler llegó en la cuarta entrada.

CJ Abrams conectó un doble y colocó a los Nationals en posición de finalmente romper el cero. ([Reuters][1])

Con un partido 2-0, una carrera podía cambiar completamente la dinámica.

Wheeler no lo permitió.

El veterano consiguió los outs necesarios y mantuvo a Abrams lejos del plato.

La amenaza desapareció.

Y esa terminó siendo prácticamente la historia de toda la noche para Washington: algunos corredores, algunas posibilidades, pero ninguna carrera.

Washington mantiene vivo el partido

Aunque el opener había tenido una primera entrada desastrosa, el bullpen de los Nationals realizó un trabajo considerablemente mejor.

Después de permitir las dos carreras iniciales, Washington consiguió mantener a Philadelphia sin anotar durante cinco entradas consecutivas.

Riley Cornelio fue el primero en estabilizar el encuentro y posteriormente otros brazos del relevo continuaron manteniendo la diferencia en solamente dos carreras.

El dato resulta particularmente llamativo porque Philadelphia terminó dejando 13 corredores en base. ([ESPN][4])

Los Phillies recibían pasaportes.

Colocaban hombres en circulación.

Pero durante buena parte del encuentro no conseguían el batazo que terminara de romperlo.

Washington seguía a solamente dos carreras.

El problema era que tampoco podía tocar a Wheeler.

Wheeler no necesitó una montaña de ponches

Hay aperturas dominantes que llaman inmediatamente la atención por una cifra de diez, doce o incluso quince ponches.

Esta fue diferente.

Wheeler solamente consiguió cinco ponches.

Pero prácticamente nunca perdió el control del encuentro.

Completó siete entradas sin permitir carrera, aceptó cuatro hits y solamente concedió una base por bolas. ([Reuters][1])

La eficiencia fue la clave.

Washington no consiguió cuadrangulares.

No produjo rallies.

No encontró tráfico constante.

Y cuando algún bateador consiguió ponerse en circulación, Wheeler hizo el lanzamiento necesario para terminar la amenaza.

Fue una actuación clásica de un abridor experimentado.

Sin demasiados adornos.

Sin necesidad de buscar el ponche en cada turno.

Simplemente siete ceros consecutivos.

Luis Arráez finalmente consigue la carrera de tranquilidad

Philadelphia llegó a la séptima todavía ganando 2-0.

Era ventaja.

Pero no comodidad.

Cualquier cuadrangular con corredor en circulación podía borrar completamente seis entradas de trabajo.

Entonces apareció Luis Arráez.

Bryce Harper estaba en circulación cuando Arráez enfrentó a Richard Lovelady.

El venezolano recibió un sweeper de 83.1 mph y conectó la pelota hacia el hueco del jardín derecho-central.

Harper arrancó.

La pelota cayó.

Doble productor.

Harper llegó al plato y Philadelphia finalmente tenía una tercera carrera.

Phillies 3, Nationals 0. ([MLB.com][5])

No parecía una diferencia gigantesca.

Aquella noche sí lo era.

Porque Washington todavía no había descubierto cómo anotar contra Wheeler.

Bohm tuvo una noche extraña y productiva

Entre los jugadores ofensivos más importantes de Philadelphia estuvo Alec Bohm.

Su línea estadística fue bastante particular.

Terminó de 2-2 con una carrera impulsada y tres bases por bolas. ([Reuters][1])

Eso significa que alcanzó base en sus cinco apariciones al plato.

Su sencillo en la primera produjo la carrera que abrió el marcador y después continuó obligando al pitcheo de Washington a trabajar.

Bohm personificó bastante bien lo que ocurrió con toda la ofensiva de Philadelphia.

Los Phillies no destrozaron la pelota.

No conectaron cuadrangulares.

Pero llegaron constantemente a las bases.

Y Washington les regaló demasiadas oportunidades.

13 bases por bolas: el gran problema de Washington

Los Nationals solamente permitieron cinco hits.

En circunstancias normales, eso debería ofrecer una posibilidad bastante buena de ganar.

El problema fueron los pasaportes.

Trece bases por bolas. ([Reuters][1])

Washington igualó un récord de la franquicia y obligó constantemente a sus propios lanzadores a trabajar bajo presión.

Los Phillies no aprovecharon todas esas oportunidades —los 13 corredores dejados en base lo demuestran—, pero sí consiguieron suficiente producción para respaldar a Wheeler.

Bryce Harper fue uno de los principales beneficiados.

El estelar de Philadelphia terminó con un hit, dos bases por bolas y dos carreras anotadas. ([Reuters][1])

No produjo ninguna.

No conectó cuadrangular.

Pero estuvo involucrado directamente en dos de las tres carreras del encuentro.

Wheeler termina su trabajo

Después de siete entradas, la noche de Wheeler había terminado.

Su línea final:

7.0 IP, 4 H, 0 R, 1 BB, 5 K. ([Reuters][1])

Con la actuación mejoró su récord a 13-5 y redujo su efectividad a 2.99. ([MLB.com][6])

Además, mantuvo un excelente momento individual.

Wheeler registra 1.04 de efectividad durante sus últimas cuatro aperturas, exactamente el tipo de rendimiento que Philadelphia quiere observar de uno de sus principales abridores mientras se aproxima octubre. ([Reuters][1])

Ahora solamente faltaban seis outs.

José Alvarado toma la octava

Philadelphia entregó la pelota a José Alvarado para comenzar la parte baja del octavo.

Su misión era sencilla: mantener intacta la ventaja y entregar el encuentro al cerrador.

Lo consiguió.

Washington continuó sin encontrar el batazo que había aparecido repetidamente durante su racha de cuatro victorias.

Después de ocho entradas:

Phillies 3, Nationals 0.

Solamente quedaban tres outs.

Y esos outs pertenecían a uno de los relevistas más dominantes del bullpen de Philadelphia.

Jhoan Durán termina la blanqueada

Jhoan Durán recibió la pelota para la novena entrada.

No había demasiado margen para dramatismo.

Durán cerró la puerta y terminó el partido retirando a José Tena, completando la blanqueada y consiguiendo su salvamento número 31 de la temporada. ([MLB.com][2])

Wheeler había entregado siete ceros.

Alvarado agregó otro.

Durán puso el último.

Nueve entradas.

Cero carreras.

De seis carreras a ninguna

El contraste con la noche anterior fue enorme.

Washington había derrotado 6-3 a Philadelphia el martes, apoyándose en un cuadrangular de tres carreras de Daylen Lile durante la séptima entrada. Andrés Chaparro también había conectado home run y los Nationals consiguieron su cuarta victoria consecutiva. ([Reuters][3])

Veinticuatro horas después, esa misma ofensiva terminó con solamente cuatro imparables y ninguna carrera. ([ESPN][4])

Eso fue Wheeler.

Los Nationals venían jugando buen béisbol.

Habían encontrado poder.

Habían conseguido batazos oportunos.

El derecho de Philadelphia apagó todo.

Los Phillies necesitaban una respuesta

Philadelphia tampoco llegó al miércoles atravesando precisamente su mejor momento.

Los Phillies habían perdido cuatro de sus cinco partidos anteriores, incluida la derrota del martes frente a Washington. ([ESPN][7])

Y septiembre no ofrece demasiado tiempo para permitir que una mala racha crezca.

Por eso esta victoria tenía importancia.

Philadelphia mejoró su récord a 84-68 y continuó ocupando el segundo puesto de comodín de la Liga Nacional al finalizar el encuentro. Washington cayó a 71-82. ([Reuters][1])

Todavía quedan partidos importantes.

Todavía existe presión.

Pero los Phillies salieron de Washington con algo que necesitaban desesperadamente: una victoria.

Una serie dividida

Washington puede rescatar aspectos positivos de los dos encuentros.

Ganó el primero 6-3.

Philadelphia respondió 3-0.

Eso dejó la serie dividida 1-1. ([ESPN][7])

Para los Nationals, el miércoles representó una oportunidad desperdiciada de extender su racha ganadora.

El pitcheo hizo suficiente después del desastre inicial. Permitieron solamente cinco hits durante todo el encuentro.

Pero las 13 bases por bolas fueron demasiado.

Y enfrente estaba Wheeler.

Esa combinación terminó siendo imposible de superar.

Cinco hits fueron suficientes

Hay algo curioso en la línea final de Philadelphia.

3 carreras. 5 hits. 0 errores.

Washington:

0 carreras. 4 hits. 0 errores. ([MLB.com][6])

Solamente un imparable separó a ambos equipos.

Pero el desarrollo del encuentro nunca se sintió realmente parejo después de la primera entrada.

Philadelphia tuvo corredores constantemente gracias a los pasaportes.

Washington casi nunca consiguió colocar a Wheeler verdaderamente contra las cuerdas.

La diferencia no estuvo en quién golpeó más.

Estuvo en quién controló mejor la zona de strike.

La noche perteneció a Zack Wheeler

Alec Bohm produjo la primera carrera.

Bryson Stott llevó otra al plato mediante una base por bolas.

Luis Arráez consiguió el doble que aumentó la ventaja.

Harper anotó dos veces.

Durán cerró.

Pero todo comenzó y terminó alrededor de Zack Wheeler.

Siete entradas.

Cuatro hits.

Una base por bolas.

Cinco ponches.

Cero carreras. ([Reuters][1])

Philadelphia necesitaba detener una racha negativa.

Necesitaba dividir la serie.

Necesitaba mantener firme su posición en la carrera por octubre.

Y Wheeler respondió exactamente como se espera de un abridor de primera línea.

Washington había ganado cuatro consecutivos.

El miércoles no pudo anotar una sola vez.

Marcador final: Philadelphia Phillies 3-0 Washington Nationals. Ganador: Zack Wheeler (13-5). Perdedor: Jared Simpson (1-1). Salvamento: Jhoan Durán (31). Figura: Zack Wheeler — 7.0 IP, 4 H, 0 R, 1 BB, 5 K. Philadelphia: 84-68. Washington: 71-82. ([MLB.com][6])

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Redactor Editorial

Gerardo Sanchez (MatchdayMX)

Analista y redactor en MatchdayMX. Cobertura en profundidad de fútbol, táctica, estadísticas avanzadas y pronósticos deportivos.

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